Estas semanas, la lucha de las trabajadoras de la limpieza de interiores del Ayuntamiento de Bilbo ha ocupado las calles diariamente. Tras años de precariedad, jornadas parciales insuficientes, una brecha salarial salvaje y salarios que no les permiten llegar a fin de mes, las trabajadoras han iniciado una huelga para exigir un convenio digno y mejoras laborales frente a FCC, la empresa subcontratada que gestiona el servicio. ¡Estamos con vosotras!
Para conocer mejor este conflicto y las reivindicaciones que están defendiendo, hablamos con Idoia, Ana y Esti, trabajadoras de la limpieza de interiores del Ayuntamiento de Bilbao en huelga.
Ikasle Sindikatua: Las trabajadoras de la limpieza del ayuntamiento de Bilbo estáis llevando a cabo una lucha ejemplar para conseguir un convenio digno. Tenéis en frente a la empresa FCC, la subcontrata del ayuntamiento que gestiona vuestro servicio. Lleváis días de huelga con movilizaciones prácticamente diarias a más de 30° y vuestro conflicto es cada vez más conocido. ¿Cómo empieza el conflicto? ¿Cuántas jornadas de huelga habéis lleváis movilizándoos?
Trabajadoras: Esta huelga no ha surgido de un día para otro. Llevamos aproximadamente un año y medio intentando resolver este conflicto por todas las vías posibles antes de recurrir a la huelga. Durante este tiempo hemos realizado concentraciones semanales frente al Ayuntamiento de Bilbo coincidiendo con los plenos municipales, hemos enviado correos electrónicos a FCC, hemos trasladado nuestra situación a las AMPAs, hemos solicitado intervenir en el Pleno y hemos organizado manifestaciones y concentraciones para dar a conocer nuestras reivindicaciones. También hemos intentado una y otra vez abrir una negociación real que permitiera alcanzar acuerdos justos para la plantilla.
Sin embargo, nos hemos encontrado con el silencio, la indiferencia y la falta de respuestas tanto por parte de la empresa como del Ayuntamiento de Aburto. Mientras nosotras hacíamos esfuerzos constantes por encontrar una solución, ellos han preferido mirar hacia otro lado y prolongar un conflicto que podría haberse evitado. Por eso decimos alto y claro que la huelga es la única herramienta que nos han dejado para defender nuestros derechos y nuestra dignidad.
Nuestro calendario de movilizaciones demuestra las ganas de luchar que tenemos. Las primeras jornadas de huelga fueron en febrero, y en total acumulamos ya cerca de dos meses de lucha. Seguimos movilizadas porque sabemos que los derechos no se regalan, se conquistan. No estamos luchando únicamente por mejorar nuestras condiciones laborales, sino también por el reconocimiento y el respeto que merecemos como trabajadoras que sostenemos un servicio público esencial.
IS: Habéis decidido que se acabó la precariedad, los sueldos y jornadas indignos y que era hora de movilizarse. ¿Cuáles son las condiciones que tenéis actualmente las trabajadoras y trabajadores del sector?
Trabajadoras: Una de las principales problemáticas que sufrimos son las jornadas extremadamente reducidas, que nos obligan a muchas a tener otros empleos, limpiando casas particulares o trabajando en hostelería durante los fines de semana. Existen contratos de apenas 10 o 15 horas semanales, insuficientes para vivir dignamente. A pesar de trabajar para una subcontrata de un servicio público, algunas compañeras necesitan ayudas sociales para llegar a fin de mes. Es decir: hay trabajadoras subcontratadas para la limpieza de edificios municipales, y a la vez reciben ayudas municipales porque no llegan a fin de mes. Es indigno e injusto.
Además, las trabajadoras con jornadas reducidas debemos mantener una disponibilidad prácticamente permanente para cubrir ausencias, desplazarnos a distintos centros y adaptarnos a cambios continuos. Esta situación nos mantiene en una posición de dependencia respecto a la empresa.
También denunciamos una reducción constante de las jornadas. Cuando una trabajadora se jubila, la vacante no se cubre íntegramente, sino que se reducen las horas del puesto. Hemos visto casos en los que jornadas de siete horas diarias se convierten en seis horas y media, aunque la carga de trabajo sigue siendo exactamente la misma. Esta práctica se repite de forma sistemática. También necesitamos contratos de relevo en condiciones.
Durante años muchas de nosotras pasábamos seis meses trabajando y otros seis en el paro, la reforma laboral cortó está dinámica. Encadenábamos contratos temporales, perdimos fines de semana entre contrato y contrato y, en muchos casos, también antigüedad debido a interrupciones superiores a los 69 días. Algunas compañeras llegamos a perder casi diez años de antigüedad.
La falta de conciliación es otro de los problemas más graves, nos niegan ese derecho. No podemos acudir a reuniones escolares, participar en actividades de nuestros hijos e hijas o pasar tiempo suficiente con nuestras familias porque debemos combinar varios empleos para completar unos ingresos mínimos.
Por último, denunciamos que desde 2017 asumimos tareas de limpieza de los patios escolares. Anteriormente esta labor la realizaban trabajadores de exteriores, hasta que se pasó a considerar que los patios son el interior del recinto escolar. Fue otro paso más en la precarización de nuestras condiciones. Ahora limpiamos excrementos de animales, utilizamos sopladoras y otra maquinaria específica y trabajamos bajo la lluvia y en condiciones meteorológicas adversas. Sin embargo, no recibimos ningún plus, categoría profesional ni reconocimiento salarial por estas funciones.
IS: Este sector es además un sector feminizado donde hay una brecha salarial de más del 80%. Al PNV de Aburto le gusta lavarse la cara el 8M, pero ya vemos que su supuesto feminismo empieza y acaba ahí. ¿Podéis explicarnos cómo os afecta la brecha salarial a la mayoría de las trabajadoras?
Trabajadoras: El punto de partida de la brecha es la brutal diferencia en las condiciones salariales y laborales entre los servicios de limpieza interior -feminizada- y los de limpieza viaria y exterior -masculinizada-. Mientras ellos suelen acceder a jornadas completas, categorías profesionales reconocidas, especialidades y distintos complementos salariales, muchas de nosotras trabajamos con jornadas de 10 o de 15 horas semanales y sin el mismo reconocimiento profesional. Esta situación genera diferencias económicas muy importantes y perpetúa una desigualdad estructural dentro de la empresa.
También queremos denunciar que determinadas categorías y especialidades estén prácticamente reservadas a los hombres, mientras que la mayoría de las trabajadoras mujeres carecemos de ese reconocimiento.
Y queremos dejar claro que el feminismo institucional para nosotras no existe; nosotras buscamos el feminismo en la calle, en la lucha. Mientras las instituciones, el PNV y PSE reivindican públicamente la igualdad entre mujeres y hombres y organizan campañas de concienciación, los conflictos laborales feminizados, como el nuestro, siguen siendo ignorados y relegados a un segundo plano.
IS: ¿Qué papel están adoptando el ayuntamiento de Bilbo y la subcontrata FCC en este conflicto?
Trabajadoras: FCC se niega a negociar un convenio propio y no responde a las demandas de la plantilla. La empresa busca reducir costes laborales, mantener jornadas reducidas y no cubrir vacantes, ese es su modelo de negocio.
Además, denunciamos intentos de división dentro de la plantilla mediante ampliaciones de jornada o mejoras individuales a algunas trabajadoras mientras continúa el conflicto colectivo.
El Ayuntamiento conoce el conflicto y escucha nuestras reivindicaciones, pero no actúa para solucionarlo. Se limita a considerarlo un problema entre la empresa y la plantilla, sin ejercer presión sobre FCC ni mediar activamente. Tras lograr intervenir en el Pleno municipal, recibimos como respuesta que no se detectaban irregularidades, que la contratación fija era suficiente y que el Ayuntamiento estaba haciendo seguimiento del conflicto. PNV y PSE no han apoyado nuestras reivindicaciones, se han limitado a escucharnos sin actuar. Asimismo, denunciamos la estrecha relación existente entre las empresas privadas y la administración en la gestión de servicios externalizados.
IS:¿Cuáles son las reivindicaciones por las que estáis peleando? ¿Qué tiene que incluir un nuevo convenio para dignificar las condiciones de la plantilla?
Trabajadoras: Exigimos:
- Jornadas de trabajo dignas: jornadas laborales completas, y las más reducidas nunca inferiores a 25h semanales
- Que se cubran las vacantes que se crean: cuando las compañeras se jubilan muchas veces se cubren las vacantes con trabajadoras más jóvenes quitándoles horas de jornada laboral pero sin quitar carga de trabajo. Contratos relevo
- Eliminación de la brecha laboral del 80%
IS: ¿Cuáles son los próximos pasos la extender este conflicto
Trabajadoras: Las trabajadoras tenemos claro que la lucha no termina aquí. Mantendremos las movilizaciones hasta mediados de junio y, aunque durante el verano la actividad se reducirá, el conflicto seguirá abierto. Tenemos claro que si el conflicto no se soluciona retomaremos las movilizaciones con fuerza a partir de septiembre, y preparando la huelga indefinida del servicio si es necesario. Después de tantos meses de reivindicaciones y movilizaciones, es necesario seguir aumentando la presión para lograr avances en la negociación.
También nos dirigimos al profesorado. Hay centros donde profes están realizando labores de limpieza. Si los centros no están en condiciones para trabajar debido a que la limpieza es esencial, que no se dé clase. No es aceptable limpiar los colegios cuando la forma de mejorar la limpieza es lo que estamos pidiendo: mejorar las condiciones del servicio.
Una de las claves fundamentales para conseguirlo es ampliar el apoyo social y sindical, aumentar la visibilidad pública del conflicto y seguir difundiendo nuestra situación. Cuanto más conocido sea nuestro conflicto, más difícil será ignorarlo. Por eso hacemos un llamamiento a la ciudadanía para que participe en las movilizaciones y muestre su solidaridad. Sabemos que una de las cuestiones que más preocupa a las instituciones es que la imagen de normalidad que proyecta Bilbao se vea cuestionada por un conflicto laboral prolongado y visible en las calles, y por eso seguiremos haciendo que nuestra voz se escuche.









